Consejos para mantener el equilibrio emocional
Miedos, estrés, fobias, irritabilidad, ansiedad, estados depresivos o depresión son algunas de las secuelas de la pandemia, una factura psicoemocional que está golpeando fuertemente, sobre todo, al personal sanitario que está en primera línea.
Los profesionales de la salud y la psicología llevan meses advirtiendo acerca de estos síntomas y patologías que también están afectando a la sociedad en general.
Según una reciente investigación del «Laboratorio de Psicología del Trabajo y Estudios de Seguridad de la Universidad Complutense de Madrid», el 79,5% de los profesionales sanitarios sufren ansiedad, el 53% presentan síntomas de estrés postraumático y el 51,1%, de depresión.

La salud psicoemocional del personal sanitario
La psicóloga Pilar Muñoz (Gabinete Psicopedagógico Tándem de San Lorenzo de El Escorial-Madrid) asegura que la salud mental y el tratamiento psicológico o psicopatológico del personal sanitario va a merecer un capítulo aparte en esta pandemia.
– Tienen una doble presión. La sociedad les pide soluciones en un momento en el que para el médico, el enfermero, el auxiliar e incluso para el personal de limpieza de los centros sanitarios se ha desdibujado su objetivo que es el de sanar en medio de un tsunami de muerte. Es como si un ferretero tuviese que vender todos los tornillos torcidos.
Conscientes de lo que se juegan y nos jugamos en esta pandemia, algunos hospitales han reforzado la atención psicológica a su personal y una de las cosas que funcionan es hablar e intercambiar experiencias y emociones.
– A veces en la salud mental la clave es escuchar. Yo lo llamo la técnica del orinal -nos cuenta Pilar- vaciar la basura que llevas dentro. A veces no hace falta un terapeuta, hace falta un amigo y otras unas cuantas sesiones pueden ayudar a superar el problema.
Tras casi un año de pandemia, los sanitarios están exhaustos, saturados y desmoralizados ante una pandemia que empeora, que amenaza con desbordar los hospitales, de nuevo, y no ven el fin. Pero, la fatiga pandémica, de la que alerta la OMS (Organización Mundial de la Salud) también se ceba en los ciudadanos en forma de hartazgo, desmotivación, rebeldía, comportamientos incívicos e irresponsables ante tanta restricciones y normas cambiantes.
Pilar Muñoz nos recuerda que es en los peores momentos cuando conseguimos sacar lo mejor.
– Se está poniendo a prueba la capacidad que tiene el ser humano de adaptarse ante cambios bruscos o significativos, pero la adversidad saca lo mejor de nosotros mismos. Paradójicamente en tiempos de opulencia nos volvemos egocéntricos. Con la competición el grupo se disuelve pero con la cooperación avanza.

Ansiedad, depresión y fobias
Sin embargo, el miedo y la preocupación excesiva puede llevarnos fácilmente al estrés, la ansiedad, la depresión o las fobias. En definitiva a perder la salud mental y emocional.
– Una fobia es una psicopatología que necesita una intervención de un especialista o intervención farmacológica o ambas. La edad influye para que la vulnerabilidad se convierta en psicopatología y la soledad mantenida puede llevar a la depresión.
Las personas mayores son más vulnerables por su mayor fragilidad y por la soledad en muchos casos, pero no son las únicas que pueden ver alterada su salud mental.
– Muchos de nosotros podemos tener estados depresivos, pero son pasajeros si no nos abandonamos en ellos. Esa actitud de “ni hago ejercicio ni me maquillo ni me quito el pijama” es un signo de alarma y se puede convertir en una depresión u otro problema más difícil de superar.

¿Cómo mantener el equilibrio emocional?
La psicóloga Pilar Muños nos da una serie de consejos que nos pueden ayudar en el cuidado de nuestra salud mental.
- Esta pandemia no es única en términos de tragedia y adversidad. Otras en la historia fueron mucho peores como la peste negra o el cólera y se superaron.
- La espiritualidad ayuda. Es un bálsamo y fija y ancla el alma en serenidad.
- La pandemia no es un castigo de Dios. Dios en cualquier modalidad es amor
- Para mantener la serenidad y la armonía dentro de nosotros, de momento, céntrate en el día a día
- Aunque estés triste y temeroso, busca cosas con las que disfrutar como la comida y la bebida, aunque eso sí, sin excesos.
- Mantén las relaciones sociales aunque sea a través del patio de luces si no se tiene acceso a las videollamadas
- Haz ejercicio físico cómo puedas fuera o dentro de casa. Y como mínimo muévete aunque sea sentándote y levantándote (en el caso por ejemplo de los ancianos) porque es oxígeno al cerebro
- Sal a la naturaleza si puedes. Disfruta del sol y el aire libre
- Desarrolla aficiones que te gusten y motiven como la fotografía, manualidades, pintura costura, poesía, humor…Escucha música, lee.
- Ten una meta o un objetivo. Piensa, por ejemplo, dónde te irás en tus próximas vacaciones.
- Y filtra mucho las malas noticias.
Pilar Muñoz asegura que «una situación de adversidad une más que la mejor juerga, saca lo mejor de nosotros mismos y cuando no tenemos nada, miramos al otro para sobrevivir».
Fomentemos el autocuidado, hagamos frente a lo que nos debilita y trabajemos por crecer a pesar de la adversidad como esa flor que brota entre las rocas. Superemos los obstáculos y busquemos las oportunidades que también se nos ofrecen en los tiempos más difíciles. No estamos solos.
Puedes escuchar la entrevista en la que está basada este artículo en el siguiente podcast.